EXPOSICIÓN PERMANENTE “DIÁLOGOS CON LA MADERA”

La exposición permanente “Diálogos con la madera” dedicada a la vida y obra del maestro escultor cruceño Marcelo Callaú, se encuentra en la sala Ayoreode del Centro de la Cultura Plurinacional. Con el objetivo de difundir la obra del artista, la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia suscribió un Contrato de Comodato de Bienes Culturales Muebles con la viuda del artista, Carmen Gamarra y la curadora Cecilia Bayá Botti.  

TEXTO CURATORIAL

Marcelo Callaú Campos nace en Santa Cruz, Bolivia en 1946. Vive hasta los 58 años y después de una larga enfermedad un paro cardiaco detiene su vida. Deja un magnifico legado que forma parte de lo mejor del arte de nuestro país junto a grandes creadores como Marina Núñez del Prado.

Todo comienza en la carpintería de su padre, Don Tomás. Allí observa, maravillado, cómo la madera se transforma, iniciando un proceso de aprendizaje que lo lleva a entrar a la escuela de Bellas Artes con solo 14 años. Tuvo como profesor y mentor al artista húngaro Jorge Roszas quien le muestra un mundo de posibilidades en el arte y lo empuja a realizar sus primeras exposiciones.

En 1967 va a la escuela de artes de París, becado por el empresario cruceño Ramón Darío Gutiérrez. En Europa vive una época de cambios fundamentales en la sociedad, en la política y en el arte. Un año después se va a estudiar a Bélgica y se gradúa con honores en – Le Cambre -. Fue formado en distintas técnicas y nuevos lenguajes a la vez que reafirma su pasión por la escultura en madera y el sentido de crear para comunicar sus inquietudes; su admiración por el cuerpo con su belleza y capacidades; su asombro por la naturaleza y su amor por la vida.

Vuelve a Santa Cruz en 1974. Crea importante obra gráfica y collage destacando las manos, la papa, la hoja de coca. Paralelamente trabaja tallas de cuerpos desnudos poco sutiles; destaca el sexo con evidencia provocando a la sociedad de entonces. Los torsos femeninos, además de sensuales, hacen notar los pliegues del cuerpo, el movimiento. Y va más allá llevando estas formas ondulantes a obras sin la referencia corporal; a rollos que parecen papel, siempre en el material noble que crece en la selva boliviana. En el navegar la madera y sus vetas, llega a la geometría; al cubo; al hexágono; al poliedro; al obelisco – solos, dobles, alargados, replegados – incorporando la perspectiva y la trampa visual en obras bidimensionales que parece que presentan volumen y tridimensionalidad, son obras monumentales sin importar sus dimensiones, pueden ser de tres metros o de escasos centímetros como son los sobres o las sillas.

Marcelo Callaú creía en sí mismo; trabajó despacio y sin pausa, observándolo todo, sintiendo y pensando con intensidad. Fue un ser tan talentoso como amable. 

Esta muestra es posible gracias a la generosidad de su compañera incondicional que cuidó de él durante muchos años; Carmen Gamarra que protege y ahora nos presta este importante grupo de obras aquí expuestas. Un invaluable legado para los bolivianos.

Cecilia Bayá Botti
Curadora